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jueves, 15 de marzo de 2018

sábado, 7 de mayo de 2016

martes, 12 de abril de 2016

Más disciplina para vencer la pereza


Sin disciplina no hay éxito. Solo cuando terminas las cosas recibes recompensa en forma de resultados.

La falta de disciplina solo puede llevar a la frustración por dejar las cosas a medias y sin recibir compensación por el esfuerzo que has hecho.




En un mundo cada vez más saturado de distracciones y en el que se prioriza la gratificación inmediata al verdadero valor de trabajar en lo importante, la disciplina hoy es más necesaria que nunca.

Imagina todo lo que podrías lograr si pudieras seguir tus mejores intenciones hasta verlas cumplidas. Eso es la disciplina, la habilidad de hacer lo que debes hacer cuando lo debes hacer te guste o no y sin importar cuál sea tu estado emocional.

Te propongo la productividad Minimalista , pero ¿qué es esto?

Es trabajar de forma eficiente en lo importante de verdad, es decir, en aquello que te permitirá progresar en la dirección adecuada para lograr tus objetivos y alcanzar tus metas, mientras disfrutas de una vida simple, ordenada y con significado para ti.

Como ves, todo gira entorno a estos dos elementos:

1.- Trabajo inteligente, es decir, trabajar de forma eficiente en lo que importa.
2.- Vida minimalista, es decir, vivir una vida simple, ordenada y con significado para uno mismo.

Estos son los dos elementos de una misma ecuación que tiene como resultado el mayor bien de todos: vivir una buena vida, la vida que tú quieres para ti.

Sin productividad no hay prosperidad, eso está claro. Ahora bien, la productividad no lo es todo en esta vida. De nada sirve ser muy productivo si luego ni siquiera disfrutas de la vida.

La buena vida requiere de cierto equilibrio, y eso es precisamente lo debes de hacer, dejar espacio y tiempo libre para disfrutarla, para saborearla. Todo lo bueno debe saborearse y no sólo engullirse ¿No crees?

No sé tú pero yo no me conformo con menos.

jueves, 31 de marzo de 2016

¿Qué es la tolerancia?


Según la Real Academia de la Lengua Española, consiste en el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. Es un concepto de máxima relevancia teniendo en cuenta que nos encontramos en un mundo en el que las fronteras quedan cada vez más desdibujadas y en el que el flujo de personas -y, con ello, de culturas- está a la orden del día. 

Es importante afrontar el reto de la tolerancia y enseñar a aceptar esa diversidad y a aprender de ella. Es la única fórmula posible para construir un mundo mejor: si hay una cosa cierta es que esos flujos migratorios se han repetido y se seguirán repitiendo a lo largo de la historia, y todos podemos aprender de ello y convertirnos en personas más sabias, más adaptables, más humanas. 

En este espacio hablamos de tres claves para fomentar la tolerancia en el aula y en casa:

Valora la multiculturalidad

La convivencia entre decenas de nacionalidades, culturas, religiones y costumbres puede generar más de un problema y supone, sin duda, un desafío que afrontan las de instituciones de enseñanza. Pero por encima de todo debe vivirse como una situación que enriquece al alumno y le ofrece una visión global, abierta y más realista del mundo en el que vivimos. No olvides transmitirle esa visión en casa.

Interésate por la diferencia

En las aulas cada vez es más común animar a los alumnos a compartir sus costumbres y contrastarlas con las de los demás. De este modo, se puede aprender a relativizar sus propios modos y a comprender que no son los únicos válidos, sino sólo una opción entre tantas, relacionada con su lugar en el espacio y el tiempo que le ha tocado vivir.

Esas enseñanzas puedes potenciarlas en casa actuando de la misma forma y preguntando por la costumbres de los demás, animándoles a organizar actividades multiculturales y a probar aquello que para ellos sea nuevo. Desde comer en un restaurante hasta comprar libros, juguetes, manualidades… que fomenten ese conocimiento de lo diverso. También podéis aprender juntos sobre las celebraciones religiosas y los días festivos que no son parte de su propia tradición. La cultura moldea las actitudes.

Evita los prejuicios

Parece obvio, pero el ejemplo es la mejor de las enseñanzas, por encima de cualquier sermón. Señala y habla acerca de los estereotipos injustos que se muestran en los medios. Responde a las preguntas  acerca de las diferencias de manera honesta y respetuosa. Esto enseña que es aceptable observar y analizar las diferencias, siempre que se haga con respeto.